La playa de Aiguablava es una verdadera joya de la Costa Brava, con aguas de un intenso azul turquesa y fina arena que refleja la luz del Mediterráneo como un espejo. Esta bahía protegida, de unos 80 metros de largo y 40 metros de anchura, se caracteriza por un acceso suave al mar, ideal para familias y amantes de los baños tranquilos.
Su nombre, que significa literalmente “agua azul”, no engaña: sus aguas limpias y poco profundas invitan a nadar, hacer snorkel y contemplar el fondo marino en toda su transparencia. Rodeada de acantilados y pinos, la cala combina la comodidad de un buen acceso con la belleza de un paisaje casi virgen, manteniendo servicios como duchas, vigilancia, restaurante, bar y acceso para personas con movilidad reducida.
Además, Aiguablava es un punto clave del GR‑92, el camino de ronda que recorre toda la Costa Brava, y un lugar apreciado por los navegantes, ya que muchas embarcaciones fondean en su bahía protegida. Sea para pasar una mañana en familia, una tarde de relax o una escapada con vistas, esta playa despierta todos los sentidos: colores, luz, calma y mar, en perfecta armonía.
Arena fina
80 m
40 m
En coche, a pie
Servicio de cruces
Parking
Servicios de restauración
Aparcamiento personas movilidad reducida
Servicios de ocio
Silla anfibia y andador
Socorrismo
Duchas
Terraza-bar
Guingueta
WC
No perros
WC personas movilidad reducida
Pantalán
Papeleras
Personas movilidad reducida
Servicio de baño asistido por Cruz Roja