Situado en el corazón del Empordà, el pueblo de Begur y sus playas configuran uno de los lugares más maravillosos de la Costa Brava. Su término municipal está formado por un conjunto de colinas llamada Macizo de Begur, y un extenso litoral, bañado por el mar Mediterráneo.
Tanto el casco antiguo de Begur, formado por múltiples monumentos que han quedado como legado de los momentos más significativos de su historia; como el pequeño núcleo románico de Esclanyà, o las ocho calas y pequeñas playas que pertenecen a Begur, configuran un conjunto, y un entorno paisajístico, inigualables.
Begur es un pueblo con una profunda personalidad histórica. Al abrigo de su castillo medieval, coraleros, pescadores, indianos y surotaperos han protagonizado brillantes páginas de una historia que se refleja en cada calle, en cada casa y en cada rincón del pueblo.
La imagen más conocida de Begur es sin duda el castillo medieval que preside el municipio, pero encontramos también otros lugares interesantes para visitar, como las numerosas casas indianas (edificios de estilo colonial, construidos por begurencs que el siglo XIX emigraron a “las Américas” huyendo de la crisis económica del momento, y que volvieron posteriormente con una importante fortuna), las torres posteriormente con una importante fortuna), las torre por el Mediterráneo y construidas por los begurenses como medio de refugio contra sus asaltos), la iglesia (edificio de estilo gótico dedicado a Sant Pere) u otros edificios históricos como el Casino Cultural o las Escoles Velles.
Esclanyà forma parte del municipio de Begur, y se encuentra situado en el sector noroeste del término municipal. Hasta finales de la edad media fue una posesión del señor de Cruïlles.
El pueblo se estructura en torno a la iglesia de Sant Esteve de Esclanyà, mencionada documentalmente en el año 1280. La iglesia contiene elementos propios de diferentes épocas del románico desde el siglo X, lo que permite indicar la existencia de un templo anterior.
Su castillo, conocido popularmente como la torre de Esclanyà, es una edificación del siglo XIV. En la actualidad se conserva la gran torre de planta rectangular, de época románica, con unas almenas en el lado norte.
Tradicionalmente la economía de Esclanyà se fundamentó en el cultivo de los viñedos y los olivos. La producción de baldosas representó la principal actividad industrial.