Carmen Amaya

Carmen Amaya nació el 2 de noviembre de 1913 junto al mar, en el Somorrostro de Barcelona . Sin embargo, su vida está rodeada de misterio y leyenda, como corresponde a todos los mitos.

Empezó a bailar de pequeña en las tabernas de Barcelona acompañada de su padre, Chino . Bailadora genial, mujer de temperamento, Carmen Amaya tuvo una vida intensa y apasionada, convirtiéndose en una leyenda del flamenco.

Después de dar vueltas por Europa y América y bailar en los mejores teatros, cabarets y salas de baile, regresa a casa convertida en un mito.

La bailaora buscaba un lugar para recogerse entre gira y gira y descansar y según se explica, Carmen Amaya se enamora de la masía de Pinc por una fotografía que le muestra su representante.

Enseguida se establece una gran complicidad entre la bailadora y Begur , participando de forma altruista en todo lo que se le pedía.

Su último acto de generosidad fue organizar un baile en el viejo patio de la fábrica Forgas para recaudar dinero para iluminar el castillo de Begur, al que acudieron personalidades como Salvador Dalí y Gala o Madeleine Carroll .

Debido a su frágil estado de salud, sufría insuficiencia renal, enferma y la propia artista pide que la trasladen a Begur , porque quiere morir en su casa.